Ourense no es España

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En mi casa tengo varias estatuas. Realmente no son estatuas, son bustos. Pero no está tan mal. Vivo en sesenta metros cuadrados de casa con cuatro mil libros, y puede que demasiadas botellas de whisky, y el sitio no da para más. El caso es que quería añadir a la estatua de Buda y a la de Valle-Inclán un par de cabezas más. De piedra, claro, que esto no es Francia.

Ambiciono tener en mi casa ese busto que retiraron del ayuntamiento de Barcelona. Porque Juan Carlos I, el rey emérito, es el Iker Casillas de la monarquía. Pero quiero también otro. El que encargó aquel alcalde de Os Blancos para inmortalizar a José Luis Baltar, la Manuela Carmena del caciquismo.

Pero hoy es 25 de julio y en Soutomaior, Taboadela, celebran el día de Santiago con bombas. Y traen al DJ Kiko Rivera y a la Panorama, que son como el Baltar o el Juan Carlos de la música.

Mientras reflexiono sobre el DJ, me quedo maravillado al comprobar que el hijo dijo que hay que cumplir la ley. El hijo de Juan Carlos, Felipe VI, no el hijo de Baltar, que ya lo da por sabido. Tiene gracia, porque en Teoría del Derecho se estudia lo de la monarquía como un caso que se considera atenta contra la ley, contra el artículo 14 de la Constitución, que dice que todos somos iguales. Yo, que veo todos los días cómo las instituciones y los poderes públicos, y los ciudadanos, se saltan la ley, compruebo que no lo somos. Pero esto ya lo sabíamos.

Bromas aparte, hoy no estaría de más recordar a las personas fallecidas y a las heridas en el accidente de Angrois. Para sus familias tiene que ser un duro trago. Algunos de ellos viven con nosotros, en nuestra provincia, en nuestra ciudad. Tiene que ser difícil ver cómo Renfe y Adif incumplieron toda la normativa de seguridad, y cómo las instituciones miran para otro lado. Como cuando hace unos días en Boborás un tren causó un gran incendio. En ese caso, nunca hay responsables. Pero, claro, el problema del país es Catalunya. Pues habrá que hacer como allí y decir que Ourense no es España. Por no ser, parece que no somos nada.

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